Fisioterapia y osteopatía

Publicado por 08 January, 2021

Cosas que debes saber sobre un esguince de tobillo

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La historia es muy típica: bien sea mientras apoyabas el pie al intentar hacer un cambio brusco de dirección o un regate, al hacer la recepción de un salto un poco desequilibrado, al pisar una bola en la pista de pádel o a un oponente bajo el aro jugando baloncesto, la sensación de que el tobillo se tuerce bruscamente y provoca un dolor agudo te indica que algo no ha ido como debía. Lo más frecuente es que acabes de sufrir un esguince de tobillo.

Un esguince de tobillo típico está causado por una fuerza de estiramiento demasiado alta, que daña alguno de los ligamentos de la cara externa del tobillo. Aunque puede ser de diferente gravedad, según el grado de daño que se produzca en los ligamentos, se trata de una de las lesiones deportivas más habituales. Además, teniendo en cuenta la frecuencia con que recidiva si no se trata correctamente, es importante atenderlo correctamente desde el principio, para reducir la sintomatología y los riesgos de secuelas.

Te damos algunas pistas para que entiendas los pasos a dar para lograr una recuperación óptima si tienes la mala fortuna de sufrir uno.

 

1.- AL PRODUCIRSE

En la fase aguda, nada más producirse el esguince, lo más importante es reducir el dolor y controlar la inflamación. El acrónimo que se emplea habitualmente para describir las medidas a tomar es RICE (Reposo, Hielo, Compresión, Elevación), que describe correctamente las simples medidas que se deben emplear. En muchas ocasiones, y para afianzar aún más la primera de las medidas, se añade una más: Protección. Así, nos quedaría PRICE como lo primero a recordar en estos casos. Vamos, que aunque no duela mucho, no debes mantenerte andando o irte de fiesta, porque cuando te sientes, muy probablemente descubrirás que el tobillo ha aumentado mucho de tamaño y empieza a doler cada vez más.

 

2.- ACUDE A TU MÉDICO

Los esguinces de tobillo pueden variar en gravedad desde un grado 1 (una pequeña elongación de las fibras que forman el ligamento), hasta un grado 3 (una rotura completa del ligamento), y asociarse (o no) a una contusión ósea e incluso a lesiones en la articulación de distinto calibre. Por eso, la recuperación después de la lesión puede variar desde unas semanas hasta varios meses, dependiendo de la importancia de la lesión. Para lograr una recuperación lo más breve posible, es fundamental alcanzar un diagnóstico correcto precozmente. A diferencia de lo que muchas veces se cree, después de un esguince de tobillo no siempre es necesario hacer un estudio radiográfico u otras pruebas de imagen: hace ya años que se describieron unos criterios, llamados “reglas de Ottawa”, que son las que se siguen habitualmente para decidir si los estudios complementarios son necesarios o no. En ocasiones, no será necesaria ninguna prueba especial, y otras veces puede que se precise un estudio capaz de ver el estado de estructuras profundas, como una ecografía o incluso una resonancia magnética.  Es importante recordar que legalmente, los únicos profesionales capacitados para hacer un diagnóstico de la extensión, gravedad, etc. de una lesión son los médicos, y que a partir de ese diagnóstico se establecerá el tratamiento a seguir, que habitualmente llevará a cabo un fisioterapeuta. 

En el Instituto Médico Arriaza disponemos de los profesionales más expertos y de las herramientas de diagnóstico más avanzadas, incluyendo un equipo de resonancia magnética de alto campo con antenas específicas para pie y tobillo, para lograr un diagnóstico precoz y preciso. 

 

3.- ¿INMOVILIZAR O NO INMOVILIZAR?

Hoy en día, y salvo en esguinces de tobillo que tengan una lesión que así lo indique, se intenta movilizar la articulación lo más precozmente posible. Sin embargo, es importante respetar los plazos biológicos del proceso natural de inflamación, que puede hacer aconsejable mantener la zona en reposo o incluso inmovilizada (total o parcialmente) durante los primeros días. Después de un esguince, es muy frecuente que los pacientes noten que el pie está más frío que el lado sano, y que tiene una tendencia a colocarse hacia abajo (“en equino”, es el término médico para definirlo, puesto que se asume una posición similar a la del tobillo de los caballos). Aunque sea molesto, es importante movilizar activamente el tobillo, para evitar que los tejidos cicatricen en esa posición, porque si lo hacen, puede ser difícil recuperar la movilidad, o incluso requerir na cirugía para lograrlo. En esta fase, el trabajo con el fisioterapeuta y recurrir a pequeños trucos, como dibujar con la punta del dedo gordo el nombre de todas las personas que entren en la habitación donde nos encontremos, puede ayudar a evitar la rigidez. 

Los fisioterapeutas del Instituto Médico Arriaza son expertos en el tratamiento de las distintas fases de los esguinces de tobillo, para evitar que los plazos de recuperación se alarguen más de lo debido.

 

4.- CARGA PROGRESIVA Y TRABAJO DE FORTALECIMIENTO

Después de lograr aliviar la fase dolorosa y que sea posible apoyar con normalidad, es importante intentar evitar hacer apoyos “raros” o adoptar lo que se llaman “vicios de marcha”. A partir de este momento, se trabajará la musculatura que estabiliza al tobillo, especialmente los músculos de lateral de la pierna llamados “peroneos”, y se debe vencer la falta de fuerza refleja que se produce sistemáticamente en el reto de los músculos que cruzan la articulación por todas sus caras. Además, es fundamental recuperar el control automático de la posición de la articulación y lograr que los músculos se disparen con una cierta anticipación al movimiento del tobillo, para protegerlo. Esto es lo que se llama “trabajo propioceptivo”. A la vez, es importante mantener el control de la inflamación del tobillo, que suele persistir, y que es necesario  tener bajo control, por lo que el trabajo suele ser todavía relativamente pasivo.

En el Instituto Médico Arriaza, nuestros fisioterapeutas disponen de las herramientas de entrenamiento propioceptivo más avanzadas, para lograr que el trabajo sea a la vez eficaz y ameno.

5.- PROPIOCEPCIÓN DINÁMICA Y RETORNO AL DEPORTE

Al llegar a este momento, es fundamental empezar a someter al tobillo a exigencias que vayan aproximándose a la realidad del deporte. ¿Tienes el mismo control ya de ese tobillo? ¿Confías en él para hacer la recepción de un salto? ¿Pivotas a la misma velocidad sobre ese tobillo que antes?

Para recuperar la función del tobillo, es importante completar una fase que muchas veces se olvida, pero que es muy importante, y en la que los expertos en readaptación deportiva del Instituto Médico Arriaza y del CSC también pueden ayudarte: te ayudarán a realizar ejercicios dinámicos de control motor diseñados para mejorar el control del tobillo y de toda la cadena biomecánica del miembro inferior, incluso adaptándolos al gesto deportivo específico de tu deporte. No importa si practicas baloncesto, fútbol, balonmano, pádel o simplemente, carrera, trabajar de manera específica ayudará a mejorar tu puesta a punto y reducir el riesgo de recaídas. 

En ocasiones, puede ser necesario emplear protecciones tipo “taping”, o vendajes funcionales, o incluso tobilleras específicas de protección para mejorar el control y aplicar presión en zonas localizadas del tobillo. También en esto podemos ayudarte desde el Instituto Médico Arriaza

 

6.- MANTENIIMIENTO Y POSIBLES RECAÍDAS

Es importante que recuerdes que, incluso con el mejor de los tratamientos, durante un tiempo prolongado vas a tener más riesgo de sufrir un nuevo esguince. El objetivo del tratamiento es devolverte al deporte y a tu vida lo más rápidamente que sea posible, con la mayor seguridad que se pueda, pero desgraciadamente, las estadísticas nos dicen que durante varios meses será más fácil que sufras un nuevo esguince, por lo que desde el Instituto Médico Arriaza te acompañaremos en un programa de entrenamiento preventivo, para minimizar ese riesgo.

 

Sea después de un esguince de tobillo, o sea después de lesiones más graves, recuerda que nuestro objetivo es ayudarte a volver a tu mejor versión.