Por regla general la patología más común de la columna, no se puede considerar como grave, que acorte la vida o se pueda transmitir a otros miembros de la familia o de la sociedad. No obstante alteran la función normal de la persona y su bienestar constituyendo un lastre para el desarrollo de la vida cotidiana del ser humano.
La columna se divide en tres segmentos: cervical, dorsal y lumbosacro, siendo el primero y el último, los que con mayor frecuencia producen patología dolorosa. De hecho la lumbalgia llega a afectar a un 80% de la población adulta, de modo que pueda ser considerado como una presencia normal del envejecimiento, y en un gran porcentaje de casos este dolor se transforma con el paso del tiempo en dolor crónico.
Inicialmente la mayor parte de los episodios de lumbalgia y cervicalgia se resuelven en unas pocas semanas con poco efecto residual. Con el tiempo y la repetición de los episodios, estos se hacen cada vez mas duraderos, mas resistentes al tratamiento, acortándose el periodo libre de síntomas, y con mucha frecuencia apareciendo dolor constante de baja intensidad que se exacerba episódicamente.
Para la mayor parte de los problemas de espalda es importante el realizar una cuidadosa y completa historia clínica, una adecuada exploración y el uso racional y juicioso de las pruebas complementarias que se consideren necesarias según el diagnostico de presunción que exista inicialmente.
El tratamiento dependerá del diagnostico establecido, debiendo en ocasiones de modificar su actitud frente al trabajo (aunque en la mayor de los casos el reposo absoluto está completamente contraindicado), la toma de medicación analgésica, antiinflamatoria, relajante muscular (la cual nunca debe de automedicarse), el uso de distintas técnicas de rehabilitación (mediante la ayuda de los profesionales adecuados) y de reeducación y reincorporación a su actividad tanto laboral como deportiva (lo que precisa de la ayuda de profesionales que asesoren de las mejores técnicas de desarrollo muscular, la práctica deportiva, las posturas a adoptar en el trabajo, …). En contadas ocasiones es necesario llegar a emplear técnicas más agresivas de tratamiento que incluyen desde ozonoterapia, infiltraciones articulares, rizolisis, bloqueos epidurales, técnicas quirúrgicas variadas,…
A pesar de todo lo dicho, el mejor método de tratamiento es la propia toma de conciencia del problema, el informarse adecuadamente de su patología para poder conseguir una readaptación de la situación con el fin de lograr una disminución de la sintomatología dolorosa.
En ocasiones nos encontramos con pacientes que tienen una patología mucho más grave: reumática, degenerativa, congénita, infecciosa, comprimiendo nervios, la propia columna, que presentan tumores, en ocasiones malignos o metastásicos, que presentan graves deformidades, que sufren fracturas, hernias discales, etc. En estas circunstancias, el tratamiento varía sustancialmente, siendo el cirujano ortopédico el instrumento fundamental a la hora de curar, transformar o aliviar la patología presente.
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