Uno de los más recientes usos del ultrasonido aplicado en terapéutica médica es el de focalizarlo, con el fin de conseguir un choque de alta energía. Utilizado desde hace muchos años en la fragmentación de cálculos renales, es también hoy usado clínicamente en ortopedia, traumatología y medicina deportiva.
La fuente de origen de la onda de choque es un generador que según el tipo lo podemos clasificar en electromagnético, electro hidráulico o piezoeléctrico.
En nuestro servicio utilizamos un generador electromagnético fabricado por Dornier, que lleva asociado un sistema de localización basado en ultrasonidos, que permite utilizar las ondas de choque focales en el punto exacto de tratamiento.
Estos choques o impactos focales provocan efectos biológicos y mecánicos. Son analgésicos a baja energía, metabólicos a mediana energía y provocan cavitación o microfracturas a alta energía. En general podemos decir que estas ondas sonoras activan los mecanismo de reparación propios de cada individuo, además ayudan a reducir la sensibilidad y el dolor.
Se trata de una opción de tratamiento segura y no agresiva, que, en un gran porcentaje de casos, alivia el dolor y proporciona una recuperación progresiva de la lesión, con pocos efectos secundarios y estos de producirse son leves (enrojecimiento, dolor o hematomas). El tratamiento se realiza generalmente de forma ambulatoria excepto en pseudoartrosis (no formación de callo en fracturas), que precisaría un ingreso de corta estancia asociado al uso de anestesia local o locoregional, pudiendo el paciente abandonar el centro hospitalario en un plazo menor a 24 horas.
¿Qué es una onda de choque?
Generación de ondas de Choque
Efectos de las ondas de choque sobre los tejidos
Usos más comunes de las ondas de choque
Contraindicaciones
Aplicación, tratamiento postaplicación y resultados